Explotado no se nace, se hace


Escuela y capitalismo, una relación simbiótica
En los modos de producción anteriores al capitalista, la “explotación” era visibilizada a través de la esclavitud o la servidumbre. En el sistema actual, se enmascara a través del velo de la ideología la opresión de clase. Ahora bien, ¿Cómo el capitalismo fue intentando “enmascarar” las condiciones de explotación y opresión? La “transición” al capitalismo fue un convulsionado proceso, en el que la naciente “escuela de masas” tuvo un lugar central. Mientras en el terreno de la lucha de clases, históricamente y de forma desigual, la clase obrera fue ganando gran cantidad de batallas para mejorar las condiciones de explotación; la escuela operó de forma directa para asegurar los mecanismos de disciplinamiento de individuos que garantizaran la entrada “dócil y pacífica” al mercado laboral de gran cantidad de trabajadores.

Argentina; Peronismo y después

En nuestro país, la función de la escuela de formar para el trabajo, se profundizó a partir del peronismo. Se desarrollaron formas educativas específicas que cumplieron un rol central en la reproducción de las condiciones
que el sistema fabril imponía. Surgieron escuelas técnicas o se desarrollaron instituciones que dependían directamente del Ministerio de Trabajo. En aquél momento apareció la Universidad Obrera, antecedente directo de la actual UTN.
Todo esto colaboró para generar las condiciones propicias a los procesos de sustitución de importaciones, y favoreció la ganancia capitalista, aumentando la productividad en base al trabajo obrero.
En los últimos 20 años, las ideologías de corte neoliberal motorizadas por la idea del pensamiento único, buscaron dar certificado de defunción al “Estado Nación”, a la historia, a las ideologías y ¡hasta a la clase obrera! La menemista Ley Federal de Educación que data de 1993 dio por muerta la educación técnica, y se promovió la aparición de la llamada
orientación polimodal de la escuela media, acorde con las necesidades de flexibilización laboral.
Actualmente, acorde con los avances y retrocesos del convaleciente capitalismo argentino, renació la educación técnica y aumentó a 13 años la obligatoriedad en la escolaridad de niños y niñas desde los 5 años. ¿Es qué ahora el Estado quiere que todos/as nos eduquemos un poco más? Difícil. El capitalismo actual necesita mantener “fuera” un tiempo más a los futuros trabajadores, mientras prepara su ingreso en un mundo laboral aún más tecnificado.
Mientras tanto, perviven todavía obreros/as a los que se les alargó la “vida útil” mediante el aumento de la
edad mínima para obtener el retiro jubilatorio.

Explotado no se nace, se hace.

Uno de los principales modos en que la escuela esconde las contradicciones de nuestra sociedad, es justamente
erigiéndose como estandarte de la lucha por la igualdad. “La escuela nos hace iguales” es una frase que no nos cansamos de escuchar, y que promete el ascenso social y el fin de toda penuria de la mano de la educación. Nuestro planteo no niega la importancia del estudio y la formación, sin embargo, nos alejamos de las posturas idealistas que
plantean que es a través de la educación que se transformará el mundo. Intentamos poner la lupa en el qué y el cómo de esta escuela, a la vez que sostenemos firmemente que los trabajadores y trabajadoras como clase precisamos otro tipo de educación, por la cual debemos luchar.
Lo que se aprende en la escuela no es sólo lo que está en el currículum. No sólo aprendemos a leer y escribir, la historia de Sarmiento y Belgrano, o algunos rudimentos de cálculo, aprendemos a estar sentados, en silencio, a responder cuando nos preguntan, a pedir permiso. Aprendemos que unos tienen razón y otros no. Y que la/el que tiene razón es siempre la autoridad.
De esta manera, al tiempo que interiorizamos las relaciones sociales de producción y se fortalecen determinados valores como el de autoridad y disciplina, se van moldeando los cuerpos y las mentes de sujetos “explotables”.
Como planteamos en la prensa anterior, la escuela es un espacio de lucha. Es un lugar donde debemos organizarnos
como trabajadores, pero también donde podemos dar pequeñas disputas por los significados de las cosas. Debemos aprovechar cada resquicio para abonar a la construcción de sujetos críticos y comprometidos con la transformación de la realidad.

Docentes MIR zona norte

Nota Publica en A Vencer N° 13

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