El recital que fue


Es una experiencia única“, pensé. “No se ha visto nada parecido en la ciudad“, me dije. Faltó que una amiga me lo propusiera: “¿No querés ir al recital de Marco Antonio (Solis)… como acomodador?”.

– ¡Dale!- respondí.

A continuación un texto de Verónica  T. sobre esa jornada:

‘Salimos a las 14, comemos, nos cambiamos y volvemos a acomodar a la gente’.

Eran las 10 de la mañana. Y las sillas no estaban… las sillas no estaban. Nosotras las pusimos, nosotras pusimos casi 5000 sillas.

-Somos 16- Nos dieron las identificaciones. La mía decía en letras bien grandes: “ACOMODADORES”. No volvimos a cambiarnos ni nada. Los del Ministerio de Trabajo vinieron a censar el trabajo en negro. Nos tomaron los datos a todas, sacaron fotos, y nos grabaron trabajando. Pero ellos no hicieron que nos pagaran lo que corresponde. Nosotras lo hicimos. Leer nota completa>>

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