El Poder se le va yendo a los Kirchner como el agua entre los dedos


“Aquí estamos nosotros, como siempre, haciéndonos cargo de que gobernar no es hablar, descalificar, insultar ni agraviar, sino trabajar todos los días junto al pueblo, para mejorar la calidad de vida de cada uno de nosotros” sic Cristina Fernández de Kirchner. ¿Le hablaba a su familia o al pueblo?, porque la realidad esta mostrando otra cosa:

Néstor Kirchner, un hombre que pensó que podía gobernar como le pluguiese y que por el hecho de ser jefe del Estado Argentino podía obrar haciendo su voluntad, creencia funesta que supo transmitir a su mujer (que pronto mostró que era más autócrata que su esposo) causando grandes trastornos a la Argentina.

Durante su gestión como la de su esposa exigió sumisión a ambas Cámaras Parlamentarias y la obtuvo, porque el Congreso no se resistió a convertirse en un instrumento suyo.

Emprendió persecuciones (con la Justicia como cómplice necesaria) contra los militares, policías y civiles que supieron derrotar al terrorismo setentista en el que  militaban en aquellos luctuosos días.

Saben ellos que durante la guerra contra la subversión, y aun después de ella, supieron aparecer guerrilleros que se envanecieron por sus feroces instintos, perpetrando todo género de crueldades. Estos verdaderos monstruos de la crueldad, ejecutores de actos de refinada barbarie, fueron y son indicio de una naturaleza degenerada a la que supieron pertenecer ellos.

El matrimonio Kirchner sabe que al terrorismo se lo puede exaltar no solo con palabras sino también con silencios elocuentes, en los que ellos son profesionales.

En el mismo tira y afloja, Cristina le pide al campo que imite la tolerancia de las “Madres” como “ejemplo de luchas cívicas”. Si los líderes agropecuarios y/o sus hijos imitaran la actitud violenta de los hijos de aquellas en la década del 70, ¿criminalizaría el Gobierno la protesta agropecuaria?.

Con la actual actitud esquiva e irresponsable hacia la dirigencia agropecuaria, nuestra Presidenta ¿no está actuando con la misma postura que las “madres” tuvieron con sus hijos?.

El déspota supo acusar a algunos altos dignatarios de la Iglesia de haber cometido todo genero de infamias y hasta estuvo tentado de erigirse en el jefe de la Iglesia Argentina.

Expolió al campo, pasando una parte significativa de sus ganancias a engrosar las arcas del Banco Central, pero no supo corresponder a las esperanzas de su pueblo, resultando este una vez más defraudado.

La calidad institucional sigue siendo golpeada por el desafío de conflictos abiertos en la pulseada del Gobierno en su intento por transformar a la sociedad.

En ese intento el matrimonio Kirchner enfrentó al campo al que denotó agresivamente como “agorero y golpista”, o de tener “ánimo destituyente”, “avaros”, adjetivándolos como “piqueteros de la abundancia”, “empresarios rústicos o “puta oligarquía”. (… “gobernar no es hablar, descalificar, insultar ni agraviar”… sic Cristina)

Redujeron el desempleo con la anuencia de la cúpula cegetista (y la goma y el lápiz del Indec), con salarios devaluados y trabajo en negro. La salud, la seguridad física y la educación pública orillan el colapso. La pobreza y el clientelismo manipulado por las estructuras político – electorales son fenómenos inseparables en la actualidad en donde las provincias y muchos municipios, cuyas cuentas se hallan muy deterioradas, tienen una fuerte dependencia de la billetera de Cristina.

Néstor Kirchner el Grande, el Veraz, el Prudente, hombre dominado por insaciable avaricia y su mujer, nuestra magnánima y humilde Cristina hicieron al pueblo (y fundamentalmente al campo) continuas demandas de dinero vía retenciones a las exportaciones, IVA consumo, impuesto al cheque, etc., a tal punto que dichas exacciones acabaron por provocar el actual descontento.

La actividad fabril estaría atravesando en el primer trimestre de 2009 una fuerte etapa recesiva.

No hay inversión, pero si FUGA DE CAPITALES.

En los últimos seis años el mapa socioeconómico del país cambió completamente: hoy el 70% de la población pertenece a sectores de ingresos bajos y marginales, mientras que la clase media quedó integrada por apenas el 20% de la población, en una sociedad que había incorporado tempranamente, con el aluvión inmigratorio de antaño, pautas de rápida movilidad social ascendente.

En ese desplazamiento desapareció completamente la clase media baja a la cual pertenecía un 23% de la población en 2000, siendo absorbida por la clase baja. La única diferencia evidente entre una y otra es cultural.

La esperanza se sigue derrumbando traccionada por una merma de las expectativas económicas, la inflación y el desempleo.

La desigualdad ya no es coyuntural, es estructural.

El poder político se les está escurriendo a los K como el agua entre los dedos; con mucho esfuerzo y raspando podrían tener hoy quórum propio en el Congreso (en 2007 supieron tener un bloque de más de 140 diputados y holgada mayoría en el Senado) realidad esta que esta siendo advertida por todos los sectores que presionan a la pareja presidencial en procura de satisfacer sus necesidades lo que está empujando al país hacia una dinámica que anticipa tiempos de zozobra, en un año electoral que comenzó mal para el Gobierno.

La “presión” de los sindicatos comenzará a profundizarse próximamente (hasta en gremios cercanos al gobierno), lo que podrá provocar una ola de paros y/o movilizaciones en demanda de mejoras salariales o en solidaridad “activa” con los reclamos de otras organizaciones gremiales.

El fragor por el armado de listas en el justicialismo en el primer test electoral de la gestión de Cristina Kirchner, promete muchas disputas ásperas, ruidosas presiones sindicales y “piqueteras”.

Decir en estos días “los hábiles” equivale a decir “las medianías”; del mismo modo decir “los hombres de Estado” equivale muchas veces a decir “los corruptos o narcotraficantes”. En la actividad política tener un negociador por delante es tener un narcotraficante o un corrupto por detrás; allí está la historia de muchas fortunas que el portazo del titular de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, Dr. Manuel Garrido, ante las trabas que ponía el Gobierno para que no prosperen las investigaciones, dejará impune.

No rectificar estos errores cometidos es cometer otro error, pero mucho más grande.

“Un país que progresa va a sacar a todos los mediocres” sic Mario Llambías (CRA). Precisamente por eso no progresamos…

Conclusión:

Es evidente que sin una mayor sensación de responsabilidad mutua (funcionarios y sociedad) y si no se fortalece el prestigio de las instituciones pilares de nuestra la sociedad, seguiremos viviendo en un país en donde seguramente reinará el caos, el peligro permanente y la miseria (tanto económica como humana).

Para que ello sea posible RECUERDE:

No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, al servicio de la verdad.

En azul y blanco, Hugo Calzada

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