Resumen: Interpretar Televisión, La adiencia de Nationwide


La información es un bien social

El proceso por el cual se genera sentido son: a) las estructuras y mecanismos internos del mensaje, que invita a hacer ciertas lecturas y bloquean otras, y b) los orígenes culturales del receptor.

Si pretendemos generar principios de aplicabilidad más generales, no debemos perder de vista el carácter específico del programa, el género y el medio.

Rechazamos el supuesto de que los medias son instituciones cuyos mensajes producen automáticamente un efecto. Tomo como centro de mi análisis nuestro modo de imprimir sentido al sentido del mundo. Para imprimir un sentido a las imágenes y los sonidos, debemos empeñarnos en un trabajo activo de interpretación. Todos hemos aprendido los códigos básicos para interpretar la televisión, códigos que aplicamos inconscientemente. Los mensajes que recibimos de los medios no nos encuentran aislados, porque todos llevamos, otros discursos y conjuntos de representaciones con las estamos en contacto en otras esferas de la vida. Inconscientemente tamizamos y comparamos entre sí los mensajes.

Circulo de las comunicaciones masivas

El proceso de comunicación masiva incluiría tres elementos diferentes: 1) el estudio de la producción de artefactos mediáticos; 2) el estudio de los productos y 3) el proceso de decodificación o interpretación de signos. Cualquier enfoque que considere aisladamente los elementos de ese proceso es inadecuado.

Se consideró que los “efectos” de las comunicaciones masivas varían y dependen en gran media de las respuestas de los individuos y de la interpretación de estos. Era escaso el efecto directo de los medios, más allá de reforzar actitudes y opiniones ya existentes.

Comunicación de Masas

Los medios producen efectos en lo que se refiere a “definir temas”, instalar la agenda de problemas sociales y proporcionar los términos con que eso problemas pueden ser pensados.

En la perspectiva de los usos y gratificaciones, el principal interés recae en las diferencias individuales de modo de interpretar los mensajes. Sin embargo, se podría sostener que la cuestión de las diferentes interpretaciones no es un asunto tan individual. Hay que tener en cuenta las diferencias entre individuos inmersos en diferentes subculturas, con diferentes orígenes socioeconómicos. La importancia de las diferencias, existe entre los marcos culturales a los que tienen acceso los distintos individuos.

Análisis de los mensajes

Programas como Nationwide pueden desempeñar un papel ideológico fundamental en el proceso de la comunicación. Pueden importar más que otros más “controvertidos”. Programas como Nationwide transmiten una cantidad no despreciable de mensajes implícitos sobre actitudes básicas y valores sociales. Esos valores y actitudes constituyen un conjunto de supuestos básicos sobre la vida. En la televisión no existe nada que pueda definirse como un texto “inocente”.

Cualquier programa presenta diferentes tipos de información explícita. Las instituciones emisoras nos suministran ciertos “marcos” a los cuales corresponde esa “información”.Sin embargo, los programas comunican más que su contenido explícito, contienen también mensajes latentes por implicación, suposición o connotación.

Basta con conocer las características del mensaje, pues partiendo de ellas es posible predecir los efectos que habrá de producir en la audiencia. Ciertas formas de análisis semiológico pueden ofrecernos un abordaje más provechoso porque no establecen el sentido “real”. Dirige nuestra atención al examen de los códigos que están implícitos y explícitos en los mensajes; y esto es lo que hace que el mensaje tenga sentido para la audiencia.

El mensaje es polisémico, es capas de producir más de un sentido o interpretación y nunca puede reducirse a un sentido “real”.

Los emisores no pueden dejar que los mensajes queden abiertos. Debemos entender que los emisores se ven obligados a introducir una “dirección”., en la estructura en el intento de establecer una de las posibles interpretaciones.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que los presentadores pueden intentar establecer cierta identificación entre ellos mismos y la audiencia.

Siempre es posible leer y producir una interpretación a contrapelo de la “preferida”. Al analizar programas, no basta con examinar el contenido de lo que se dice. Se debe tener en cuenta los supuestos que subyacen. Nos interesará la manera en que los programas nos son destinados y en que “modos de destinación”. Al obligarnos a adoptar diferentes posiciones hacia ellos constituyen nuestra relación con el contenido del programa.

El mensaje: codificación y decodificación

  • 1. El mismo suceso se pude codificar de más de una manera;
  • 2. El mensaje siempre contiene más de una “lectura” potencial. Los mensajes proponen y prefieren determinadas lecturas, pero nunca pueden llegar a cerrarse por completo, son polisémicos.
  • 3. Comprender el mensaje es una práctica problemática. Los mensajes codificados de un modo siempre pueden leerse de un modo diferente.

El mensaje de la televisión es un signo complejo en el cal se ha “inscripto” una lectura preferencial, pero que conserva su capacidad potencial de comunicar un sentido diferente. No todos los sentidos existen por igual en el mensaje: ha sido estructurado con una dominante. La lectura preferencial es parte del mensaje.

Antes que los mensajes puedan producir “efectos” en la audiencia, deben ser decodificados. Las decodificaciones se producen dentro de los límites del modo preferencia en el que se codificó inicialmente el mensaje. El texto no se puede considerar aislado de sus condiciones históricas de producción y de consumo: “lo que debemos averiguar es el uso que se da a un texto particular, la función que este cumple en una situación particular, en espacios institucionales particulares y en relación con audiencias particulares” (Neale, 1977, pág. 39-40).

El sentido se debe considerar por referencia al conjunto de los discursos que le salen al paso en una circunstancia particular. El sentido del texto se constituirá de manera diferente según los discursos que el lector aporte. De ahí que la posición social pueda establecer parámetros al espectro de lecturas potenciales. Que un determinado programa logre transmitir el sentido preferencial dependerá de que se encuentre con lectores que compartan códigos e ideologías y funcionen “en paralelo” con los códigos e ideologías del programa.

El concepto de “lectura preferencial” tiene valor como un medio de explicar que en determinados contextos, un texto tienda a ser leído de un modo.

Reconceptualización de la audiencia

Sería conveniente no concebir a la audiencia como una masa indiferente sino como una compleja configuración de subculturas, en los que se sitúan los individuos. Los contextos sociales suministran los recursos y establecen los límites dentro de los cuales opera los individuos.

Los miembros de cierta subcultura tenderán a compartir una orientación cultural a decodificar mensajes de un modo particular.

Necesitamos entender que las diferentes formaciones y estructuras subculturales que existen en la audiencia estructuran la decodificación del mensajes. Es de esperar que los miembros de las diferentes clases se enmarquen dentro de diferentes “sistemas de sentido” o marcos ideológicos.

Perkin sostiene que en las “sociedades occidentales” es conveniente distinguir tres sistemas principales de sentido, y que cada uno de ellos procede de una fuente social diferente y promueve una “interpretación moral distinta de la desigualdad de clases”. Ellos son:

  1. El sistema de valores dominante, cuya fuente es de orden institucional.
  2. El sistema de valores subordinados, cuya fuente es social o medio generador es la comunidad de clase obrera.
  3. El sistema de valores radical, cuya fuente es el partido político que tiene base de masas en la clase obrera.

Podemos señalar tres posiciones que puede tomar el decodificador ente el mensaje decodificado. Una posibilidad es que acepte plenamente el sentido, en ese caso la decodificación se realiza según el código dominante. Una segunda posibilidad es que el decodificador haga propio a grandes rasgos el sentido codificado, pero relacionando el mensaje con cierto contexto concreto, con lo cual el lector puede modificar el sentido preferencial. Esta es decodificación “negociada”. La tercera posibilidad es que el decodificador disienta el contexto en el que fue codificado el mensaje, pero pueda aportar un marco aportar un marco de eferencia, e imponga al mensaje una interpretación que opere en dirección “opositora”.

Afirmar que las decodificaciones individuales de los mensajes deben considerarse dentro de su contexto sociocultural, no quiere decir que el, pensamiento y la acción individual estén determinados. Debemos comprender la relación: entender la experiencia y la respuesta individual y variada tal como se dan en un contexto social.

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