Homenaje a R. Kapuscinski

4 07 2008

“El periodista que cree saber todo está destinado a fracasar”
Ryszard Kapuscinski

Creía que las guerras eran una tragedia. Cubrió veintisiete de ellas, incluyendo revoluciones. Tuvo malaria varias veces. Además escribió 20 libros. Durante sus años como escritor desarrolló una narración lenta y precisa. Los conocedores de escritura hablan de una doble pertenencia al periodismo y a la literatura. Murió a los 74 años.

Ryszard Kapuscinski falleció en enero de 2007. De nacionalidad polaca, se hizo conocido en el mundo entero por su importantísimo trabajo en periodismo. Ryszard escribió poemas desde los 16 años. Uno de ellos se publicó en una revista. Deseaba trabajar en la Agencia Polaca de Noticias. En 1958 lo llamaron porque en la guerra habían muerto la mayoría de los periodistas. Tenía 25 años. Confesó hasta entonces no haber leído más que literatura juvenil polaca y ningún libro de peso. Estudió historia pero le gustaba la Filosofía. Sin embargo, se convertiría después en uno de los periodistas más influyentes.

Su familia era nómada y huía de la guerra. Fue un niño refugiado. Sufrió el destierro y la pobreza. Le interesaba el Tercer Mundo, comenzó a viajar a países asiáticos, africanos y latinoamericanos. Durante su periodo de trabajo recorrió lugares que comenzaba a sufrir el proceso de descolonización, y entraban en conflictos sociales, políticos y económicos. Hablaba de un “Lazo emocional” con esos países.

Muchas de sus obras son consecuencia de sus viajes como periodista durante sus 22 años en la Agencia Polaca de Noticias. Lo que hizo fue ganarse el sueldo para viajar y escribir. Diferenciaba las notas diarias de pocos caracteres de lo que quedaba en sus libretas de apuntes. No era un corresponsal como los otros. Señalaba la ignorancia como el peor de los enemigos para los que buscaban noticias.

Las escenas relatadas en sus libros son su mito. Reflejan el frío, la fiebre, el dolor de sus personajes: hombres y mujeres que encontraron en él alguien a quien contarles sus historias. Más que nuevo periodismo, lo que hizo fue nueva literatura. Era un periodista que cubría guerras y muchas veces no tenía contacto con su familia durante mucho tiempo.

Hay que trabajar paralelamente en dos talleres: uno para ganarse la vida, y otro, personal, para que la vida tenga sentido

Fue uno de los periodistas más importante del siglo. Asumía el periodismo como un apostolado en post de los otros, experimentó con la otredad, el imperialismo soviético y la segunda Guerra Mundial. Para cubrir un conflicto primero hay que definirlo, les decía a sus alumnos. Él pensaba que la guerra era una tragedia, lo era obvio para cualquiera, pero la diferencia, es que a través desde sus relatos había logrado hacer sentir a los lectores ésa tragedia. Contar con esa definición como punto de partida y de llegada, era la clave.

Solía decir que había que escuchar a la gente, que gran parte de los conflictos se basaban en malos entendidos. El periodismo debería aclarar lo que sucedía para que todos comprendieran. En la última edición para el premio Nobel de literatura estuvo entre los candidatos, fue la primera vez que pensó en un Nobel para alguien que no escribe ficción.

Su mejor lección fue el respeto por el otro. Su obra se caracteriza por ser una nueva literatura, un género mestizo entre el reportaje, el ensayo, las crónicas de viajes, los aforismos, la biografía y la poesía. Lo caracterizaba una ética del reporte a solas consigo mismo. Un reportero que obtenía información después de convivir con la gente en lugar de ir a hacer entrevistas y no volver más. Siempre tomó partido y no lo ocultó: era un moralista.

Lo más importante en nuestra profesión es recordar todos los días que todo nuestro trabajo depende de otros. Es paradójico porque el reportero es solitario -se mueve entre desconocidos – pero los demás deciden sobre el éxito de lo que hacemos. Estamos con alguien 15 minutos y nunca lo volvemos a ver. El primer contacto decide todo. Hay que tener una profunda sincera humildad, porque la gente siente cualquier gesto de arrogancia

El reconocimiento de la dignidad humana era su prioridad, “es importante ir, moverse de manera concentrada y recordar todo”, solía decir. En Imperio se reconstruyen algunos fragmentos de su niñez y adolescencia, en la fase final de la desintegración de la vieja URSS. En 1939 las tropas del ejército rojo invadieron Pinks, y Riszard tenía siete años, era la aldea en la que vivía con su familia. Pinks era polaca y estaba el este de Varsovia. Kapuscinski la describió alguna vez como: “Una tierra desgraciada, de pocos recursos y de una gran escasez”. Hoy forma parte de Bielorrusia.

En 1987 se publicó El Sha que trata sobre la revolución que depuró al sistema político iraní. Rompe con la convención de la narrativa lineal y escribe tipo collage: fotos, cartas, anotaciones en servilletas. Quizás este libro sea uno de los que sustente mejor su posición de no apegarse a los géneros.

Preparaba un libro sobre Latinoamérica. Los cínicos no sirven para este oficio, la colección Crónicas y Un día más con la vida son algunas de sus obras más representativas. Dijo, refiriéndose a Un día más de vida:

Se cambiaron los actores y los objetivos de la guerra ahora tenemos muchos actores distintos: mafias, milicias tribales, terroristas, narcos, traficantes, mercenarios. Se trata de grupos armados que se independizaron del estado. El estado como tal ha perdido el monopolio del instrumento de violencia.

 

Dictó, en 2001, un taller sobre periodismo narrativo, en México, en la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, por iniciativa de García Márquez. Confesó que su libro el emperador le provocó mucha angustia, y que pensó en suicidarse. En su paso por Buenos Aires a fines de 2002 le preguntaron por qué tantas veces se había expuesto durantes sus años como periodistas. Él explicó la diferencia entre la inminencia de la muerte y la condena a muerte: la certeza de la muerte anestesia el cuerpo. El condenado no teme. Sólo espera. Lo único que le falta es la muerte física. Y luego concluyó: La muerte es una experiencia de vida de suma importancia.

Sus Obras Cumbres

Ryszard Kapuscinski escribió a lo largo de su vida más de veinte libros. Algunos de los más importantes fueron: El Sha, El Emperador, La Guerra del Fútbol, Ebano, Imperio, Los cínicos no sirven para este oficio

En 1987 se publicó El Sha que trata sobre la revolución que depuró al sistema político iraní. En este libro rompe con la convención de la narrativa lineal y escribe tipo collage: fotos, cartas, anotaciones en servilletas. Quizás éste sea uno de los que sustente mejor su posición de no apegarse a los géneros.

En Imperio se reconstruyen algunos fragmentos de su niñez y adolescencia, en la fase final de la desintegración de la vieja URSS. Va de la niñez a un viaje hecho entre 1989 y 1991 desde Varsovia hacia la antigua Rusia comunista. Y recuerda de la tensión entre las cultura polaca y rusa.

Su libro El Emperador fue el más elogiado por la crítica europea y norteamericana. Haile Slassie, el protagonista del libro, es considerado por la filosofía rastafari como una divinidad, un sucesor del rey Salomón. Kapuscisky viajó a Etiopía para cubrir la caída del hombre que gobernó por 50 años y fue derrocado por el Consejo Revolucionario. El libro es un relato coral construido por los que lo rodean. Diversas voces que narran.

Los cinco sentidos del periodista es un libro que resume sus clases en México y Buenos Aires.

La Guerra del Fútbol y otros reportajes cuenta la guerra de cinco días entre Honduras y El Salvador, además de retratar a Argelia y El congo de mediado de los ‘60.

En Un día más de vida Kapuscinski describe la ciudad de Luanda (Angola) y el abandono de la ciudad, que quedaba con algunos pocos hombres aferrados a sus cosas. En esa novela Kapuscinski reflexiona sobre un futuro de guerras focales.

De una Guerra a la otra trata de grupos armados autónomos que se desarrollan técnicamente en armamento financiados por el narcotráfico y el robo. Reclutan niños, desocupados y mercenarios.


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